Batista: Inicios
La historia de Fulgencio Batista comienza en 1901, en la zona de Banes, en la entonces provincia de Oriente, cuando Cuba aún se encontraba bajo administración estadounidense. Sus primeros veinte años coincidieron con el establecimiento y los primeros años de la República, pero su vida transcurrió principalmente en el oriente cubano, en un entorno marcado por la economía azucarera, el trabajo desde joven y los estudios nocturnos. En esos años trabajó en distintos oficios y comenzó a moverse más allá de Banes, hasta que en 1921, a los veinte años, ingresó en el Ejército cubano.
Al concluir la Guerra de Independencia contra España, Cuba pasó a ser administrada por Estados Unidos a partir de 1899. Durante este período, la Convención Constituyente aprobó la Constitución de 1901 el 21 de febrero, en la que Cuba se definía como un Estado independiente y soberano organizado como República. La Enmienda Platt se convirtió en ley estadounidense el 2 de marzo de 1901, y la Convención cubana terminó incorporándola como apéndice constitucional el 12 de junio. Entre sus disposiciones, la Enmienda otorgaba a Estados Unidos el derecho de intervenir en asuntos de Cuba y permitía el establecimiento de bases navales.
La Guerra de Independencia había causado extensos daños económicos, especialmente en los sectores exportadores del azúcar y el tabaco. Durante esos años aumentó la inversión extranjera en actividades como la infraestructura, el tabaco y, especialmente, la industria azucarera. En la provincia de Oriente, compañías como United Fruit impulsaban una transformación mediante centrales azucareros, líneas ferroviarias y poblados vinculados a la producción azucarera. En Banes, esta transformación comenzaba a hacerse visible con la apertura del Central Boston en 1901.
En ese Banes en transformación, la economía de la familia Batista también estaba ligada a la caña. Belisario Batista Palermo trabajaba como cortador de caña y estaba casado con Carmela Zaldívar González. Fulgencio nació el 16 de enero de 1901 en Veguitas, Banes, y fue el mayor de cuatro hijos varones. Cuando Fulgencio tenía unos seis meses, la familia se trasladó a La Güira, donde sus padres construyeron un bohío. El bohío tenía una sala y un dormitorio y no tenía sistema de plomería. La familia se abastecía de agua en ríos o estanques cercanos. Durante la zafra, Belisario trabajaba como cortador de caña; fuera de ella, cosechaba plátanos que Carmela vendía. A los ocho años, la situación económica de la familia llevó a Fulgencio a dejar de asistir a la escuela durante el día para trabajar junto a su padre como cortador de caña.
En Banes, el Colegio Los Amigos, administrado por cuáqueros estadounidenses, ofrecía clases nocturnas. Fulgencio asistió a estas clases mientras trabajaba durante el día. La lectura fue una afición importante: utilizaba sus ahorros para comprar libros o revistas. Ramón Fernández, director de las clases nocturnas, lo animó a leer sobre diversos temas y le enseñaba historia y economía. Más tarde, Batista mencionó la historia y la geografía entre sus materias favoritas.
En plena adolescencia, Batista sufrió la pérdida de su madre, Carmela Zaldívar. Tras su fallecimiento, la familia se trasladó durante un tiempo a una plantación azucarera. Fulgencio trabajó primero en labores agrícolas y, por un breve período, realizó tareas administrativas como tenedor de libros y pesador de caña. Terminada la zafra, la familia regresó a La Güira. Tras ese regreso, Fulgencio dejó el hogar familiar y comenzó a buscar trabajo fuera de Banes. En San Germán comenzó como aguador y, con el tiempo, pasó a llevar el registro de las horas de una cuadrilla de trabajadores.
De San Germán, Batista pasó a Dumois, un pueblo ferroviario al sur de Banes, donde permaneció varias semanas en la estación y sus alrededores, haciendo pequeños encargos para los trabajadores del ferrocarril y durmiendo algunas noches allí. Más tarde pasó por Antilla y, en 1918, consiguió trabajo como guardafrenos en la línea ferroviaria de United Fruit que unía Banes con Antilla. En 1919 se trasladó a Camagüey, donde trabajó para los Ferrocarriles del Norte y alcanzó una mayor independencia económica. Durante esta etapa sufrió un grave accidente ferroviario que le lesionó una pierna y lo mantuvo varias semanas sin trabajar.
En 1921, Batista decidió incorporarse al Ejército cubano. El historiador Frank Argote-Freyre atribuye esta decisión, en parte, a la búsqueda de una mayor seguridad económica y de oportunidades para superarse. El Ejército ofrecía alojamiento, comida y un salario modesto. Argote-Freyre considera probable que las posibilidades educativas también influyeran, aunque no sabemos con certeza qué factor tuvo mayor peso en la decisión. Según Argote-Freyre, se alistó en Camagüey y poco después pasó a La Habana, donde el 14 de abril de 1921 ingresó como soldado raso en el Primer Batallón, Cuarta Compañía de Infantería, y fue asignado a Camp Columbia.
Su ingreso al Ejército cubano cerró esta primera etapa de su vida y abrió una nueva.
FUENTES
Frank Argote-Freyre. Fulgencio Batista: The Making of a Dictator. Rutgers University Press, 2006.
Edmund A. Chester. A Sergeant Named Batista. New York: Henry Holt and Company, 1954.
Cuba. Constitución del 21 de febrero de 1901. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes.
National Archives and Records Administration. “Platt Amendment.”
U.S. Department of State, Office of the Historian. Documentación histórica sobre Cuba y la Enmienda Platt.
José Luis Reyes González. “Los enclaves azucareros de la región nororiental de Cuba (1900–1930): El batey del central Tacajó.” Tiempo y Espacio, vol. 24, n.º 61, 2014, pp. 393–411.

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